
Foto: Anahí Parra
La implementación del nuevo Reglamento de Tránsito en el DF y las cifras registradas a lo largo del 2006 han generado una preocupación por vigilar a los conductores de entre 18 y 29 años, el sector que más tendencia tiene a los accidentes automovilísticos según cifras oficiales.
Las propuestas van desde el uso del famoso alcoholímetro en las avenidas principales de la ciudad, hasta la prohibición del uso del volante después de la 10 de la noche, pasando por el encarcelamiento para los responsables de los accidentes en los perezcan tanto acompañantes como peatones.
La prensa ha centrado su atención en los accidentes de noche o bien, provocados por el acohol. Sin duda, las cifras asustan, sobre todo si uno asume que nos gusta salir de noche. Según la Secretaría de Seguridad Pública del DF, durante 2006 se registraron 22,795 accidentes de tránsito de los cuales 31% se registraron los viernes y sábados.
Sin embargo, una mirada más cuidadosa a las estadísticas nos dice que 95% de estos incidentes fueron provocados por choques y atropellamientos, involucrando tanto a vehículos particulares (65%) como a taxis (9%) en su mayor parte en las delegaciones Cuauhtémoc (20%), Gustavo A. Madero (13%), Iztapalapa (12%) y Miguel Hidalgo (10%).
Ahora bien, las medidas tomadas por las autoridades capitalinas han seguido una línea más bien represiva y con miras al efecto mediático como la aplicación del famoso alcoholímetro, radares y detectores de velocidad y por último, semáforos peatonales con cronómetro y educación vial.
Otro hecho que hay que destacar es que del total de muertes una amplia mayoría ha sido ocasionada a usuarios de la vía pública como peatón (61%), al conductor (20%) y al pasajero (15%). Por lo tanto cabe cuestionarse hasta dónde prohibir resolverá el problema de raíz que es el de la educación vial.
Es imposible ignorar los accientes autmovilísticos provocados por el alcohol, pero también hay que aceptar que para las generaciones más jóvenes (y las no tan jóvenes) es muy fácil obtener su licencia a cambio sólo de una cuota, sin exámenes de por medio.
Para variar, prohibir no es la solución. En este caso la educación vial, tanto de peatones como de conductores llevarían a disminuir las cifras de accidentes en la ciudad. Pero la pregunta queda en el aire: ¿será que el gobierno del DF prefiera invertir en programas de educación vial que en cámaras instaladas por toda la ciudad?
tambien maracron los cruceros mas peligrosos con tortuguitas y circulso rojos.. a mi me parece que eso si te peude ayudar a prestar mas atencion… e incluso a despertarte si andas cabeceando..
kda kien tiene la responsabilidad de los actos ke komete pero tambien ay ke estar concientes de los daños ke podemos kausar al agarrar un automovil sin pensar o por simplemente jugar i ke el daño no ndamas nos lleba a nosotros si no a mas personas i un konsejo ai ke ser koncientes de lo ke acemos